Acoso laboral: la maltrataban y le retiraron hasta el saludo, ahora deberán indemnizarla

moobing

Los jueces tuvieron en cuenta que además del maltrato, la mujer -que había dado a luz poco antes de considerarse despedida- realizaba bien sus tareas. Según la sentencia, la firma no toleraba sus ausencias por enfermedad propia o de su pequeño hijo

En los últimos años, el mercado laboral ha experimentado grandes transformaciones. Algunas de ellas positivas y otras no.

Respecto de las que no fueron favorables, se puede mencionar la aparición de nuevas figuras como el mobbing o acoso moral, el estrés producto de las tareas realizadas para una empresa, el burnout y la discriminación en el ámbito de trabajo, entre otras.

Muchas de ellas han sido invocadas en los reclamos de numerosos dependientes presentados ante los tribunales y han sido consideradas el justificativo para que un empleado sea indemnizado luego de colocarse en situación de despido (indirecto).

Sin embargo, el acoso moral en el trabajo aún no se ha legislado como una figura autónoma. Esto genera confusión tanto para los trabajadores como para sus empleadores ya que los tribunales no cuentan con un criterio unánime a la hora de apreciar la prueba en un juicio laboral.

En este contexto, en una nueva sentencia a la que accedió iProfesional, la Justicia avaló el reclamo de un resarcimiento formulado por una empleada que había sido sometida a maltratos en su trabajo a un punto tal que hasta se le negaba el saludo.

Embarazo y despido El contrato laboral quedó extinguido luego de que la dependiente se colocara en situación de despido indirecto ya que, desde su punto de vista, la compañía no le garantizaba su salud psíquica y física pues sus superiores no cesaban en las persecuciones.
En concreto, imputó a sus empleadores de “persecución laboral y malos tratos” lo cual constituía una injuria grave que le impedían seguir la relación laboral.
En los tribunales, sus compañeros de trabajo aseguraron haberla visto angustiada durante su embarazo y afirmaron que, luego del nacimiento de su hijo, el maltrato empeoró.
Remarcaron que los jefes le hablaban en malos modos, despreciativamente, que no la miraban cuando le daban las instrucciones y que le retiraron el saludo. Y enfatizaron que el maltrato llegó a ser generalizado.
Es más, relataron que uno de los superiores se aproximó sobre el escritorio de la reclamante, se acercó a su cara y le dijo que si seguía perdiendo el tiempo con la computadora “se la iba a partir en la cabeza”.
Durante el embarazo y luego de tener a su bebé, la dependiente comenzó a faltar por motivos de salud, ya sea de ella o de su hijo.
“Cuando llamaba porque tenía algún problema con el niño se ponían muy mal, ella volvía y se acentuaba más la mala relación, la hacían sentir como que había faltado”, relató un testigo.
En base a estos argumentos, el juez de primera instancia admitió el reclamo al considerar justificado el despido y ordenó que se le fueran abonadas las indemnizaciones derivadas de la ruptura del contrato de trabajo, inclusive la prevista por el art. 182 LCT (por discriminación por embarazo) y por daño moral.
La firma y sus socios -que habían sido condenados solidariamente-, apelaron la sentencia, ya que sostenían que la demanda carecía de sentido.
Tras evaluar los hechos y pruebas aportadas a la causa, los camaristas concluyeron que “más allá del encuadramiento (mobbing) que pudo haber realizado el juez de primera instancia, se encuentra debidamente acreditado que la víctima sufrió violencia laboral por parte de sus superiores jerárquicos (empleadores) que constituye sin más injurias graves que no admiten la prosecución del vínculo laboral (art.242 LCT)”.
En ese aspecto, agregaron que la empleada acreditaba las inasistencias con certificados médicos pero, de acuerdo con los testigos, uno de los dueños les había ordenado que no recibieran más esas constancias y destacaron que el esposo de la reclamante llevó dicho documento pero no se lo tomaron por orden de los jefes.
Asimismo, enfatizaron que -según sus compañeros- el desempeño de la dependiente era muy bueno.
“Los testimonios lucen objetivos, concordantes y supieron dar suficiente razón de sus dichos, describiendo adecuadamente las circunstancias de modo, tiempo y lugar, por lo que tienen eficacia probatoria ya que provienen de personas que fueron compañeros de trabajo, se desempeñaron en el mismo lugar y revelan un conocimiento personal y directo de los hechos ocurridos durante la vigencia de la relación laboral”, destacaron.
Luego, señalaron que “la violencia en el ámbito de las relaciones laborales se manifiesta en diferentes formas de maltrato, se relaciona con la utilización abusiva del poder para obtener un resultado concreto, mediante toda acción, conducta o inactividad ejercida o tolerada en el ámbito laboral por la parte empleadora, superiores jerárquicos o terceros que restringen la esfera de la libertad y constituyen un atentado a la dignidad, la integridad física, moral o sexual de la persona trabajadora“.
Además, tuvieron en cuenta que la Organización Internacional del Trabajo definió a la violencia en el lugar de trabajo como toda acción incidente o comportamiento que se aparta de lo razonable mediante el cual la persona es agredida, amenazada, humillada o lesionada por otra en el ejercicio de su actividad profesional o como consecuencia directa de la misma.
“El empleador debe velar por la integridad psicofísica de sus dependientes mientras se encuentren dentro del establecimiento y/o cumpliendo sus tareas, obligaciones que dimanan del deber genérico de seguridad y del principio de indemnidad y como contrapartida de los poderes de organización y dirección que la ley le otorga”, señalaron.
“Tales obligaciones se complementan con el deber de previsión que surge de la relación contractual y que se convierte en una obligación legal de seguridad, de allí, que debe preservar la dignidad de la persona trabajadora cuyo fundamento no es otro que el dispositivo constitucional que garantiza “condiciones dignas y equitativas de labor” (art. 14 bis C.N.), por ello, no sólo se encuentra legitimado para tomar medidas en resguardo de la integridad de sus dependientes sino que constituye una exigencia derivada del principio de indemnidad citado y de la buena fe exigible al buen empleador y lo esperable de éste, máxime cuando la trabajadora se encontraba en estado de gravidez o bien recientemente había dado a luz”, se lee en la sentencia.
Y agregaron que “de conformidad a la Ley 26485 -de protección a las mujeres-, violencia se entiende como toda conducta, acción u omisión, que de manera directa o indirecta, tanto en el ámbito público como en el privado, basada en una relación desigual de poder, afecta su vida, libertad, dignidad, integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial y su seguridad personal, concepto que en el ámbito laboral aparece descripto como un supuesto de hostigamiento psicológico que puede provenir de niveles jerárquicos superiores, del mismo rango o inferiores”.
Es decir, en este caso se había configurado el ejercicio abusivo de poder y se había materializado mediante conductas agresivas, maltrato verbal y despreciativo, al dirigirse a los gritos o bien no saludar en una comunidad laboral  provocando angustia y estrés laboral.

Repercusiones “El mobbing o acoso moral es un fenómeno que comienza a desarrollarse lentamente, en forma progresiva y que tiene su duración en el transcurso del tiempo, provocando en la víctima un desgaste psicofísico importante e irreparable”, explicó la profesora Andrea Mac Donald.
La experta señaló que “su punto de partida es la existencia de conflictos insignificantes pero que sirven como posibles estrategias tendientes a dar comienzo a lo que comúnmente denominamos como acoso moral o bien acoso laboral”.
Para evitar esta clase de situaciones, “se requiere una adecuada gestión y organización de los recursos humanos que permitan estar al tanto de ese tipo de situaciones”, aclaró Esteban Carcavallo, socio de Severgnini, Robiola, Grinberg & Tombeur.
El especialista en derecho laboral aconsejó una rápida detección por cada gerente o responsable de área, seguida de las acciones pertinentes: • Indagar al denunciante (presunta víctima) y también al dependiente imputado, cualquiera sea su jerarquía. • Labrar de ese modo actuaciones sumarias, si es necesario, contando con el concurso de testigos, etc. • Separar al sujeto que las provoca, teniendo en cuenta que la responsabilidad se coloca en cabeza del empleador principalmente por omisiones en la prevención de estos hechos una vez que son conocidos.
En síntesis, demostrar una conducta proactiva tendiente a esclarecer los hechos denunciados y determinar si cabe atribuir responsabilidad en los mismos al imputado, para luego adoptar las medidas que correspondan de acuerdo a la gravedad que puedan tener: sanción disciplinaria o despido.

Según Pablo Barbieri, socio del estudio Funes de Rioja, es muy conveniente que las empresas establezcan procedimientos o protocolos internos que faciliten que los empleados puedan poner estas situaciones en conocimiento, por ejemplo, de la dirección de recursos humanos, posibilitando así que la empresa pueda adoptar preventivamente los medios necesarios para solucionar el conflicto.
“Por otra parte, la existencia de estos procedimientos internos también resulta útil para evidenciar, ante una posible demanda, que la compañía no se desentiende de este tipo de situaciones y que ha puesto todos los medios necesarios para evitarlas”, puntualizó Barbieri.
También, “se puede instaurar y difundir un canal de denuncias, que luego derive en un proceso de investigación de las acusaciones, a implementarse con el mayor grado de objetividad, mediando pruebas concluyentes y respetando la privacidad de las partes involucradas”, aconsejó el experto.
Por último, acreditado el hecho denunciado, debería dispensarse a la víctima suficiente contención, desde el punto de vista médico y si es necesario, psicológico, concluyó.

 Fuente: iprofesional

Anuncios

No todo en la vida es “blue”: hay acciones y bonos que subieron más que el dólar paralelo y un papel ya rindió 93%

Imagen

Si se realiza una encuesta sobre la “sensación” de la inversión más rentable del cuatrimestre, muchos argentinos no dudarían en señalar al billete paralelo. Pero no es así, hubo alzas superiores. En algunos casos, no sólo por su potencial, también por la fuerte demanda para hacer “conta con liqui”

Las acciones y los bonos argentinos cerraron el primer cuatrimestre del año a todo vapor, con ganancias que, en muchos casos, superan a la obtenida por la “mega estrella” del período: el dólar blue.

Sin ir más lejos, se pueden contabilizar no menos de ocho papeles que igualaron o superaron su cotización, ya que sus rendimientos en los primeros cuatro meses del año partieron de un piso del 38%.

Cabe apuntar, además, que para el Merval fue el mejor primer cuatrimestre de los últimos cinco años, pues con un avance del 25% superó ampliamente al del 2009, cuando subió el 18%.

Cuatrimestre positivo para los inversores

Si se realizara una encuesta sobre cuál fue la inversión más rentable del cuatrimestre, es previsible que la mayoría de los entrevistados responda que fue el dólar blue, pues acumula una ganancia del 38% en pesos.

Pero si se analiza en detalle lo ocurrido con las acciones que componen el Merval o los principales bonos nacionales, surgirán, por lo menos, diez alternativas que superaron dicha marca.

 El ganador indiscutible del período fue Telecom, cuya acción subió nada menos que más del 93%. De esta manera, por cada peso ganado por quien apostó a la divisa estadounidense, quien optó por los papeles de la telefónica obtuvo 1,3 pesos más.

Cabe recordar que la empresa reportó una ganancia de $813 millones en el primer trimestre del año, impulsada por los servicios móviles, datos e Internet para dispositivos fijos.

Este monto equivale a un incremento del 14,8% frente al mismo lapso del año anterior.

En segundo lugar se posicionó Siderar, con otro rendimiento excepcional: 66%, a renglón seguido, se ubicó Tenaris, con el 42 por ciento.

Ya en el terreno de la renta fija, el listado lo lidera el Discount en dólares con ley argentina, que ganó el 46%. Luego se encolumnan el Par en dólares con ley de Nueva York (40%) y el mismo bono pero con ley argentina, que avanzó el 39% en el período.

¿Y las acciones bancarias?

Es notorio, en este contexto, el escaso avance registrado por las acciones bancarias, que perdieron parte de su atractivo para el inversor, pese a sus buenos resultados.

En tal sentido, los números son contundentes ya que frente al promedio general, que fue del 39%, Macro ganó 20%, Francés el 19% y Grupo Galicia el 15%, siendo este último el menor crecimiento del panel líder.

En el caso de los bonos, los más afectados fueron los cupones atados al PBI. En particular, el denominado en pesos, que se mantuvo sin cambios en lo que va del año.

Eduardo Fernández, analista de Rava Sociedad de Bolsa, sostuvo que “el cuatrimestre cerró bien posicionado en materia de acciones, luego del fuerte respaldo que recibió en abril, mes en el que el Merval ganó casi 14%, unos dos puntos porcentuales por encima del dólar informal”.

“Pero esto no es casual, ya que es obvio que la divisa paralela empuja a la bolsa, en particular a través del denominado contado con liquidación”, agregó un operador.

“En abril también se registró un aumento del volumen negociado, que en parte se debió a una resolución de la CNV que obligó a modificar algunas carteras”, sumó Fernández.

 Maximiliano Castillo Carrillo, director de la consultora ACM, sostuvo que “en el cuarto mes del año la bolsa mostró un aumento significativo en términos nominales, siguiendo el desempeño observado en marzo”.

“De esta manera, su evolución se contrapuso a lo registrado a nivel regional”, resumió el experto.

“Evidentemente, las crecientes restricciones sobre el acceso al mercado de cambios y la ausencia de instrumentos de cobertura contra la inflación están potenciando a la bolsa como una forma de refugio ante las crecientes expectativas de devaluación”, concluyó Castillo Carrillo.

En este contexto, el primer cuatrimestre del año también mostró “un desempeño muy positivo en términos nominales que, incluso, superó a la dinámica observada en otros mercados”, finalizó el vocero de ACM.

Mercados del exterior

Al igual que en el ámbito local, en las bolsas internacionales resaltaron marcadas diferencias. En el caso de los países desarrollados, los grandes ganadores fueron el Dow Jones, con una suba del 13%, y el Standard & Poor’s 500, con el 12 por ciento.

 En cuanto a los mercados europeos, prácticamente todos cerraron con leves ganancias -destacándose el Cac de París, con un avance del 5%-, por lo que en abril se recuperaron de las pérdidas acumuladas en los meses anteriores. Cabe señalar que en el lapso mencionado se registró la mayor racha positiva desde 1997.

 

Respecto a las naciones emergentes, el gran ganador del período fue, precisamente, el Merval, ya que en dólares “oficiales” ganó casi 28%. En sentido inverso, el Bovespa retrocedió casi el 8%.

Por el lado de las materias primas, la mayoría de ellas presentaron caídas. Las más afectadas fueron los metales preciosos, ya que la plata perdió el 20% y el oro el 12%. En sentido inverso, el trigo ganó el 3,2% y la soja el 2,7 por ciento.

Qué se puede esperar

Para los analistas consultados por iProfesional, lo que ocurra en los próximos meses dependerá, en gran parte, de cómo evolucione el dólar blue y de la decisión de la Corte de Nueva York sobre la controversia con los holdouts.

En tal sentido, existe consenso que en la medida en que transcurra el tiempo, posiblemente la volatilidad gane terreno, en particular, en el segmento de la renta fija.

“Los bonos nominados en dólares con legislación argentina, como el Boden 2015 y el Bonar X, que tuvieron una muy buena performance por el avance de la moneda, siguen siendo una de las pocas alternativas que la gente encuentra para cubrirse en divisas”, afirmó un operador que prefirió el “off the record”.

“De aquí en más es probable que se repita la historia reciente, es decir, que el mercado siga muy de cerca al dólar blue”, agregó el especialista de Rava.

Según Sabrina Corujo, economista de Porfolio Personal, “el mercado claramente sigue atento a la evolución del billete marginal, que hoy es el ´driver´ clave para el comportamiento de las acciones y los bonos”.

“Pero más allá de lo que ocurra con la divisa estadounidense en el segmento blue, se mantiene la incertidumbre en torno a lo que suceda en el juicio con los holdouts. Y, más en el corto plazo, serán centro de atención los balances de las empresas líderes”, completó la analista de Porforlio Personal.

“Hoy, el mercado está operando por fuera de los ´fundamentals´, pero de darse una mayor tranquilidad del tipo de cambio -aunque sea momentánea-, ésta podrá llevar a una corrección en los activos locales, aunque la tendencia de fondo se mantenga en alza. Por ende, sostenemos cierta cautela y fuerte selectividad”, concluyó Corujo.

Asimismo, desde Rava, sostuvieron que “en la situación actual, con el dólar en tendencia alcista, es aconsejable mantener una parte de la cartera en bonos que garanticen una renta fija dolarizada”.

“No extraña, por lo tanto, que la mayor parte del volumen del mercado esté volcada a estos instrumentos, que han generado rendimientos mayores al 30% en lo que va del año, superando ampliamente al plazo fijo bancario”, agregaron en un informe.

“Para los próximos meses se debería esperar un escenario más bien volátil, teniendo en cuenta los crecientes desafíos que enfrenta la política económica en general y la mayor incertidumbre política en nuestro país, como la posible profundización de alguna iniciativa del Gobierno que afectaría negativamente el clima de negocios”, afirmó Castillo Carrillo.

“Sin embargo, la posibilidad de lograr cierta cobertura ante la inflación permitirá impulsar la cotización de las acciones locales”, concluyó el economista de ACM.

 Fuente: iprofesional