Crisis, gerenciamiento y flexibilidad

El acceso a nuevas tecnologías ha dejado sumergidas habilidades personales y organizacionales, que hoy en día pueden ser de gran utilidad para estos momentos de crisis.

Esta crisis, como muchas otras, no distingue entre buenos, regulares o malos, entre eficientes, mediocres o deficientes, entre economías sanas, emergentes o destruidas.

La crisis afecta a todos por igual, mas la única característica que parece probable estuviera dispuesta a respetar es la FLEXIBILIDAD DE LAS COMPAÑIAS, para reaccionar a los permanentes cambios que reciben de los mercados donde actúan.

Es ahora un buen momento para preguntarse:

¿Y la capacidad de reacción? ¿Y la capacidad de gerenciamiento? ¿Y la intuición para superar la tormenta? ¿Dónde han quedado todas estas fortalezas que permitían tomar decisiones casi sin información?

Y esas cosas incomprendidas como:

La tenacidad (una propiedad del acero que conmueve) que significa un estado de equilibrio entre la extrema dureza y la máxima FLEXIBILIDAD.

Y aquellos valores individuales tan intangibles como: la honestidad, la confianza, la sinceridad, la competencia (de competente), la fe, la fidelidad, la verdad.

Muchos piensan que las computadoras o los sistemas de gestión implementados en las empresas, no tienen destinado un lugar para estas cosas, cuando en la realidad son las que, una vez más, se convertirán en las principales herramientas para sortear la crisis.

 Hay mucho por hacer, sacudamos el polvo y busquemos por todos los rincones, es momento de ponerse a trabajar y le sugerimos algunas líneas de actuación:

 1-      Capacitar a los gerentes en la difícil ciencia del LIDERAZGO.

2-      Introducir el concepto de FLEXIBILIDAD en cada una de las operaciones. Esto significa preparar y capacitar a todos los integrantes de la organización en la MULTIFUNCIONALIDAD de su gestión a través de la visión de ellos mismos como motores de las actividades que conforman el proceso de negocios.

3-      Poner a toda la compañía en estado de emergencia. Esto no significa cortar el café y las fotocopias: significa comunicar clara, precisa, y de manera recurrente y en todos los niveles un conjunto de nuevos objetivos y metas, más elaborados y alineados con la estrategia de negocios de la compañía; de modo que todos sus integrantes puedan percibir la importancia de su gestión.

4-      Repensar los modelos de planificación, logrando entender cuáles son las variables hacia las que debemos orientar todos los esfuerzos para el logro de los objetivos de la organización.

5-      Extender esta nueva situación hacia los proveedores, buscando en conjunto soluciones que mejoren la performance combinada.

6-      Aprovechar los sistemas de información para obtener información gerencial en tiempo real que permita una toma de decisiones alineada con la variabilidad de la demanda que proveemos.

7-      Aplicar en los procesos las ventajas del costeo basado en las actividades (Costeo ABC) y a partir de los puntos débiles de los costos, tomar decisiones acertadas para la mejora de los mismos.

8-      Sentarse una vez más en la mesa del DIÁLOGO (no de negociación) con los clientes y tratar de comprender en un esfuerzo comunicacional sin precedentes, de qué manera podemos mejorar nuestra planificación y comunicación de la demanda en conjunto, apelando a nuevas herramientas de bajas barreras de acceso, como lo es la INTERNET, etc.

 La lista puede ser tan larga como nuestra imaginación y habilidad nos permita, pero la conclusión es una: hay mucho por hacer, tenemos la crisis encima nuestro, no perdamos más tiempo y comencemos por lo que nos resulta más amigable, aquello en lo que nos sentimos más fuertes.

 NO PERMITAMOS QUE LA OLA DE LA CRISIS NOS AHOGUE.

 Síntesis de un artículo de la revista ÉNFASIS

 Ing. Gustavo F. Cabeza